Durante años, el roaming permanente se ha utilizado como una solución rápida para conectar dispositivos IoT en distintos países. Funcionó en pruebas, pilotos y despliegues iniciales, pero hoy ese modelo empieza a mostrar sus límites. A medida que los proyectos IoT crecen, se vuelven críticos y operan de forma continua, los riesgos del roaming permanente dejan de ser teóricos y pasan a afectar directamente a la operativa, la seguridad y el cumplimiento normativo.
Por qué el roaming permanente se popularizó en IoT
El roaming nació para personas que viajan durante periodos cortos. Aplicado al IoT, permitió conectar dispositivos sin negociar acuerdos locales ni desplegar infraestructuras complejas. Para muchos proyectos iniciales, esta simplicidad fue suficiente.
El problema aparece cuando esos dispositivos no se mueven, operan durante años en un mismo país y soportan servicios críticos. En ese punto, el roaming deja de ser una solución flexible y se convierte en una fuente constante de incertidumbre.
Riesgo 1: interrupciones de servicio sin previo aviso
Uno de los principales riesgos del roaming permanente es la pérdida de continuidad del servicio. Los OMV y los reguladores están endureciendo sus políticas frente al uso prolongado de redes en roaming.
Esto puede traducirse en:
- desconexiones inesperadas,
- degradación de la calidad del servicio,
- limitaciones de tráfico,
- o bloqueos completos de las SIM.
En proyectos IoT de misión crítica —como alarmas, teleasistencia, TPVs o sistemas de seguridad— una interrupción de este tipo puede tener un impacto operativo y reputacional muy elevado.
Riesgo 2: incumplimiento normativo y regulatorio
Cada vez más países limitan o prohíben el uso del roaming permanente. El dispositivo puede estar físicamente en un país, pero conectado a una red extranjera, lo que entra en conflicto con las normativas locales de telecomunicaciones.
El resultado es un escenario muy frágil:
- un proyecto puede funcionar durante meses o años,
- y quedar fuera de normativa de un día para otro,
- obligando a sustituir SIMs o incluso dispositivos completos.
Este riesgo no siempre es visible para el cliente final, que en muchos casos desconoce que su conectividad depende del roaming.
Riesgo 3: pérdida de soberanía de los datos
En el roaming permanente, los datos no siempre permanecen dentro del país donde se generan. Esto supone un problema serio para sectores que manejan información sensible o regulada, como:
- salud y teleasistencia,
- pagos y Point of Sale,
- seguridad privada,
- wearables,
- transporte y localización.
La soberanía del dato no es solo una cuestión legal, sino también de control y seguridad. Cuando los datos cruzan fronteras sin garantías claras, aumenta la exposición a riesgos legales y de ciberseguridad.
Riesgo 4: latencia y menor calidad de red
El roaming introduce rutas de comunicación más largas y menos optimizadas. Esto se traduce en:
- mayor latencia,
- menor estabilidad,
- tiempos de respuesta imprevisibles.
En casos de uso donde la inmediatez es clave —como alarmas, botones de emergencia o servicios de voz— esta latencia puede marcar la diferencia entre una respuesta eficaz y un fallo del sistema.
Riesgo 5: dependencia de un modelo no diseñado para IoT
El roaming permanente es, en esencia, un atajo. No fue diseñado para millones de dispositivos operando 24/7 durante años, sino para estancias temporales.
Según datos del sector, la mayoría de las conexiones IoT celulares:
- permanecen en un único país durante toda su vida útil,
- y no requieren movilidad internacional real.
Esto deja en evidencia que el roaming permanente está sobredimensionado para la realidad operativa del IoT moderno.
El cambio de tendencia en el mercado IoT
La industria IoT está empezando a reconocer que este modelo no es sostenible. Reguladores, operadores y empresas coinciden en que el futuro pasa por arquitecturas que:
- operen con conectividad local real,
- cumplan la normativa de cada país,
- garanticen estabilidad, baja latencia y control del dato.
Este punto de inflexión ya se está produciendo, como refleja el análisis del mercado sobre el fin de los atajos en IoT y el declive del roaming permanente.
Alternativa al roaming permanente: conectividad Multi-Local
Frente a estos riesgos, el modelo Multi-Local ofrece una solución más robusta. Cada dispositivo se conecta a redes locales, con identidad local, evitando el uso permanente de roaming.
Este enfoque permite:
- continuidad del servicio,
- cumplimiento normativo,
- latencia mínima,
- y soberanía total de los datos.
No es el camino más rápido, pero sí el más estable y preparado para proyectos IoT a largo plazo.
El enfoque de Alai Secure ante el roaming permanente
Alai Secure ha apostado desde el inicio por un modelo de conectividad local, operando con acuerdos locales y soluciones Multi-IMSI que evitan el roaming permanente como base del servicio.
Este enfoque permite ofrecer conectividad IoT preparada para entornos críticos, donde la estabilidad, la seguridad y el cumplimiento normativo no son opcionales, sino requisitos esenciales.